jueves, 21 de febrero de 2013

21 de febrero. POR DIVERSOS MOTIVOS


He comenzado el día atendiendo a un chaval que ha tenido la valentía de plantearse la vocación religiosa, por si eso fuese poco, también ha sido capaz de hablarme con toda franqueza: me explicaba las razones que le habían traído hasta este punto, las más loables pero también otras que le preocupaban porque pensaba que no eran tan aceptables.

Yo le agradecía su sinceridad, pero le decía también que no sufriese por ello, que las personas somos así, que rara vez hacemos algo movidos únicamente por motivos “puros”. Cuando hacemos algo, lo conveniente es que las principales motivaciones que nos mueven sean generosas o desinteresadas… pero no podemos evitar que, junto a ellas, aparezcan también nuestros miedos, egoísmos e intereses personales.

Mi historia está cuajada de ese tipo de “cebos” que el Señor nos coloca: por ejemplo, cuando empecé a participar en las actividades de la Orden, siendo muy jovencillo, lo que ante todo me animaba no era mi fe, ni la búsqueda de sentidos… yo iba solo porque me lo pasaba bien y me gustaba estar con aquella gente.

Pero ¡Dios nos conoce bien! Y nos ama de tal forma que es capaz de valerse hasta de esos estímulos secundarios para conducirnos hacia nuestro lugar, el puesto que nos corresponde en la existencia, la vocación de cada cual, ¡la felicidad!

Y por medio de esos “porqués” que no parecen muy honorables, Dios, poco a poco, te va seduciendo; lenta y  progresivamente va ganándose el primer puesto en tu corazón, hasta que un buen día descubres que has picado del todo, que Él ya lo es todo para ti.

Tampoco quiero decir que nos abandonemos al egoísmo y la conveniencia, claro… sólo que no nos torturemos demasiado cuando los pillemos in fraganti en nuestro interior. Pongámoslos en manos de Dios; que son como el trigo y la cizaña, que deben crecer juntos, hasta que el dueño del campo – cuando llegue el momento-  vaya acabando con las malas hierbas, para hacer  que solo brille el trigo que Él sembró en lo más profundo de tu ser.

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