jueves, 30 de junio de 2011

29 de junio. TENÍAS RAZÓN

Pues mira, después de tanto nervio, tanto trabajo, las tensiones, el stress....ya tengo el título.... ¿¿¿¿yyyy?????
Pues, en la práctica, mi vida no ha cambiado, yo sigo siendo el mismo. El haber conseguido el título no me hace ni mejor ni peor que ayer....puede que eso haga que alguien me vea con otros ojos....pero a mí no me interesan los ojos que sólo ven los triunfos, que son incapaces de valorarte antes, de descubrir tu riqueza y tus pobrezas más allá de os títulos y los reconocimientos oficiales.
A mí, me interesan los hermanos y hermanas que, cada día han estado a mi  lado, los que me han ido acompañando poco a poco en mi aprender a ser religioso y sacerdote dominico, los que no han necesitado aplausos ni medallas para quererme, quienes me han apoyado y alentado en lo cotidiano.
Y eso que lo he experimentado en mi mismo, puede que sea uno de los misterios del Evangelio... el transmitir, el hacer creer al otro que vale, que sabe, que puede, que quiere.... eso tiene poco que ver con los reconocimientos mundanos y eclesiales, seguramente, con lo que está íntimamente ligado es con la sinceridad de cada día, de cada gesto, de cada palabra.... ahí es donde se juega la verdad de lo que creemos y somos.
A mí, mi familia en Cristo me ha posibilitado por encima de mis incapacidades.... puede que se trate de eso, de abrir posibilidades a a cada persona, de empoderar a cada ser humano. Puede que la fe sea la capacidad de hacer que, cada uno, crea en sí mismo.

miércoles, 29 de junio de 2011

28 de junio. 910

Bueeeeeno!!! Pues ya pasó todo, y lo cierto es que el resultado ha sido extraordinario.
Reconozco que me sentía un poco mal por haber lloriqueado tanto ante una situación que tampoco tenía nada del otro mundo; por haberle dado tanta importancia a mis sentimientos de temor y angustia cuando en el mundo hay infinidad de circunstancias peores.
Pero, por otro lado, hay un refrán que dice que "quien no llora no mama", y será que yo he "llorado" mucho, pero el caso es que, de verdad, es escalofriante lo que he vivido esta mañana en la defensa de la tesina.
No he pasado una noche malísima rota por los nervios... he dormido como un bebé y me he despertado descansado y sereno. No me he dejado atacar por los nervios y las vergüenzas que, aunque no han dejado de estar presentes, lo han hecho en un grado muchísimo menor de lo que yo me temía.
He sentido con fuerza la oración, el apoyo, la presencia y la paz de tanta familia, de tantas gentes que me han puesto en manos del padre....
El resultado ha sido excelente, estoy contento, lo están los míos.... pero sé que esa satisfacción no es exclusivamente mía.... es de todos los que me habéis aguantado y dado ánimos ante mis miedos, las dudas, mis perezas, mis debilidades....por eso esta noche quiero daros a todos las gracias ; lo hago reproduciendo la última parte de mi tesina:
Al finalizar este trabajo, con el que se completa un paso importante en mi formación académica, es de justicia y una imperiosa necesidad el expresar la gratitud a todos aquellos que me han hecho capaz y me han apoyado durante todos estos meses.
En primer lugar y ante todo, gracias siempre a Dios, el Artista Absoluto, que nos busca, se muestra, se da a conocer llenando de colores nuestra vida y nos permite sumergirnos y apasionarnos en su misterio.
Gracias a mi familia, mis padres, mis hermanos y mis cuñados, ellos desde el amor incondicional me hicieron llegar el inmenso regalo del lienzo de la fe, con ellos aprendí y aprendo a reconocer y disfrutar de los trazos de Dios; ahora  no han dejado de darme el ánimo y el sostén que necesitaba para completar estas páginas.
Gracias a la Orden de predicadores: a los frailes, por ayudarme a descubrir los matices, el brillo y las formas de mi vocación y ofrecerme el pincel de la misericordia; a mis formadores, oficiales o no, que me enseñaron a controlar el pulso y a definir las líneas de mi vida religiosa; a las monjas que no han dejado de rezar y darme cariño, para que no me falte la inspiración y la perseverancia; a las religiosas, por las texturas que otorgan al conjunto, a los seglares que llenan de equilibrio la composición y a los jóvenes del MJD, por llenar mi paleta de frescura e ilusiones.
Particularmente doy las gracias a mi Provincia, con su Provincial al frente, ellos son el marco; no dejan de brindarme las formas, los materiales, y todo lo necesario para continuar ilustrando mi vocación.
También a mi comunidad de San Jacinto, que no sólo aguantan con una sonrisa mis excentricidades creativas, sino que en la fraternidad y la predicación son mis modelos cotidianos.
Gracias a Jesús Duque, mi director, hermano y amigo; porque ha encontrado tiempo donde no lo había, para acompañarme y tutelar mi mano, con estas páginas y en el día a día.
Todo mi agradecimiento también a la Facultad de Teología “San Esteban” de Salamanca, inmerecida escuela pictórica, por la cercanía y el cariño con el que me ha acogido y posibilitado en este paso.
Gracias admiradas, en definitiva, a quien con amor, fidelidad y confianza refleja la luz de Dios sobre las líneas de la vida y me contagia la pasión por seguir pintando el mundo de Evangelio.

martes, 28 de junio de 2011

27 de julio. ALEA JACTA EST

Hoy se suponía que sólo debía ser "la jornada previa al gran día", pero ha tenido un gran valor en si y por si misma: el viaje junto a mi superior, repleto de risas, conversación y fraternidad ha sido uno de los puntales.
El otro, que he conocido al Maestro de la Orden. Yo ya tenía muy buen concepto de él antes de ser elegido, y hoy se han confirmado mis mejores expectativas. Me he encontrado con un hombre sencillo, cercano, lleno de paz y de Dios; con una mirada hambrienta y viva.
Sólo el sentirte regalado por la atención de personas así te cargan las pilas una barbaridad, saber que existen te enorgullece en tu fe y tu vocación.
Pero ahora ya sí, ahora sí es el momento de la verdad... en unas horas tendrá lugar el acontecimiento que desde hace semanas vengo temiendo y deseando…
Como haría mi admirada siempre Bridget es en estas grandes ocasiones cuando hay que hacer balance de lo vivido.
Cigarrillos fumados desde el miércoles---1
Kilos de peso perdidos entre la ansiedad y las anginas----3-4 (por ahí)
Ardores de estómago causados por el exceso nervios----2 (hoy)
Charlas con sucesores de Sto Domingo---1
Ilusiones--- todas
Viajes a Salamanca---1
Miembros de la familia que han venido conmigo-6
Tesinas defendidas… una "a punto"...
En este momento sí que echo de menos aquellos anuncios que tenía el blog al principio; porque ahora pegaría eso de “si quieres saber qué ha pasado con la tesina, te lo diremos tras la publicidad”…pero mis hermanas las monjas, con mucho acierto, expulsaron a los mercaderes del templo, así que no me sirve el recurso.
Jejejejeje, sé que le estoy echando mucho cuento al asunto, que no es para tanto, que muchas personas pasan o han pasado por lo mismo continuamente… pero bueno, es un paso importante lo que esto supone y de alguna forma, hasta me gusta estar así de nervioso…es como que esos nervios que estoy pasando me ayudasen a valorar y disfrutar más del momento.
Supongo que es algo que me gusta hacer en general ante todas las cosas de la vida porque, ya me ha pasado más de una vez, tras leer el blog me viene la gente pensando que lo que vivo es más importantes o más dramático, o más grave o trascendente de lo que es en realidad. Otra peli importante, “Big Fish” nos muestra que eso no es mentir ni exagerar, sino ponerle literatura a la vida, ser capaz de leer los acontecimientos de tu experiencia con ojos ilusionados y llenos de magia; acentuar el misterio y la magia de Dios en lugar de lo vulgar y aburrido del camino.


Con esos ojos o sin ellos, es evidente que esto sí es un paso importante en la vida. Esta noche me pongo en las manos de mi Padre y que sea lo que Él quiera, para que mañana, al despertar, no me falten esos ojos que contemplan cada nuevo día como único, apasionante y fundamental; la vida como un desafío  repleto de cosas extraordinarias e imprevisibles y la fe como la aventura de amor más tierna y arrolladora del mundo.

domingo, 26 de junio de 2011

26 de junio. TOMAD TODOS DE ÉL

Cuando era pequeño, iba por obligación, con llegar antes del Evangelio era suficiente; en la adolescencia empecé sólo a entender y comencé a acudir por placer y necesidad, eso sí, siempre que existiese una de las dos condiciones; ya en mi juventud, conocí el carisma dominicano y con las predicaciones de aquellos frailes creció mi fascinación por la eucaristía. Después he estudiado por arriba y por abajo su estructura, su teología, las fundamentaciones…
Sin embargo, y aunque pueda parecer una barbaridad, creo que no he entendido de la misa a la media (¡nunca mejor dicho!) hasta que no me ordené. No porque el sacramento del orden hiciese un milagro en mí y me abriera la mente, sino sencillamente, porque me temo que hasta ese momento, nunca había prestado verdadera atención a todo, a cada palabra, a cada gesto; nunca me había parado a reflexionar sentidos, lógicas…. Y ahora lo hago continuamente, no puedo pretender celebrar ni compartir lo que no comprendo ni yo mismo, así que en cada frase me planteo ¿Qué dice? ¿qué quiere decir? ¿Qué venía delante de ella y qué vendrá detrás? ¿por qué está situada precisamente ahí y no en otro sitio….?
Y la verdad es que hasta ese momento, después de infinidad de eucaristías en mi vida,  no he empezado a saborearlas de verdad, a sobrecogerme ante la grandeza de ese don, a valorarlo  y acogerlo como lo que es.
No deja de ser una pena; si mañana abriesen en todos los barrios un negocio que vendiese milagros verdaderos, seguro que estarían todas las tiendas a reventar, por muy caros que fuesen esos milagros… Los cristianos lo tenemos ya, sólo que no es un negocio, que los milagros son regalados, pero no nos enteramos porque están cubiertos por muchas capas de incomprensión, vulgarización y aburrimiento.
Es una tontada aquello de llegar antes del evangelio o que la consagración es el momento culminante de la misa…toda la celebración es una, todo en ella es igual de importante porque sin cualquiera de una de sus partes, de la más breve, todo lo demás pierde el sentido…. Incluso que no tiene sentido ninguno plantearse las celebraciones en clave del “¿me sirve?, ¿esta misa cuenta o no?”
Todo en la eucaristía es una unidad, una maravillosa continuidad, armonía inseparable; como lo son igualmente la vida del Señor, sus gestos del jueves, la cruz y la resurrección; como lo debe ser también nuestra participación en el sacramento y nuestra vida cotidiana.
En días como hoy se da uno cuenta de muchas cosas que no hemos entendido bien, que nos las estamos perdiendo… respetando al cien por cien todas las sensibilidades y circunstancias de cada cual, Cristo no se hace pan y vino para recibir inciensos, no es cuerpo y sangre para ser paseado en procesión por las calles; no parte y reparte íntegramente todo lo que es para que nosotros después lo extrapolemos y cubramos de oro y plata.
Cuando reconociendo nuestra propia condición y necesidad de Dios, vivimos su Palabra o tratamos de hacerlo juntos en fraternidad sincera; compartiendo todo lo que tenemos y somos;  poniendo nuestras vidas en sus manos y partiéndolas y ofreciéndolas al reino (todo en perfecta continuidad y armonía) entonces es cuando hacemos esto en conmemoración suya….
Por eso la misa no es volver a vivir, ni un recuerdo o una repetición, sino una actualización de la entrega de Cristo en cada uno de nosotros, en la comunidad eclesial entera y es así que, como ya ocurrió en aquellos días Santos de Jerusalem, Dios acoge en su corazón esa ofrenda sincera de amor y nos la devuelve transformada, divinizada, plena, infinita…. Hecha resurrección, alimento de vida y salvación.
Y no es cuestión de magia, ni de filosofías de la sustancia, la forma y el no sé qué… sólo es una cuestión de Amor, del que vivió y entregó Jesús. Por Él, con Él y en Él se hace realidad este milagro.

25 de junio ¡ TÚ DELIRAS!

Gracias a Dios ya va pasando la tempestad, por mucho que uno intenta vivirlo con paciencia y serenidad es tanta la impotencia de ver que el cuerpo no te responde…
Pero ahora que ya voy levantándome del lecho de la enfermedad, lo que me toca es tratar de poner –en lo posible- un poco de orden en el desastre… tengo un día  para terminar de recuperarme preparármelo todo, hacer las maletas, enviar encargos pendientes….
Verdaderamente qué desastre más grande, yo que esperaba haberme podido volcar por completo en prepararme bien para el acontecimiento y en tratar de tener las cosas dominadas y medianamente controladas, he pasado la semana entera en la cama, tiritando de fiebre y delirando.

Porque encima está eso,  lo de los delirios que la fiebre te provoca, que yo nunca los había tenido. Qué mal rato se pasa, ayer creía que me estaba volviendo loco, porque claro, tú eres consciente de que no estas dormido, que no sueñas, pero a la vez comprendes que lo que te está pasando no es normal. Que ese señor de Vigo y aquella chica de Málaga que, junto a tres o cuatro más discutían en mi cama qué era lo que más me dolía, ¡¡¡no eran reales!!!
Me asustó de verdad el sentir que no controlaba mi propia mente; ya tenía yo ganas de alejarme de esos mares oscuros de los sub –in –conscientes…. Me gusta más, mucho más la conciencia y la consciencia.
Porque, bien pensado, puede que ese intento de sujetar y someter la vida o los acontecimientos, sean nuestros delirios cotidianos. Como me pasaba a mí en estos días, la consciencia nos dice que no es posible ni real esa voluntad, pero ahí nos empeñamos nosotros en sacarlo adelante contra viento y marea.
Probablemente lo más lógico y sensato sea tomar conciencia de nuestra contingencia y levedad, asumir que rara vez las cosas salen como planeamos, rendirnos ante la evidencia de que no podemos controlarlo todo y confiar en que cada acontecimiento y circunstancia de esta vida, podamos afrontarlos de la mano de nuestro Dios.
Así que nada, ahora que hemos recuperado (aunque sólo sea parcialmente, jeje) la consciencia, llega el momento de ponerse en marcha, hasta donde se pueda, lo mejor que se sepa… pero siempre desde la pobreza del que confía en que hay Otro que lleva las riendas de todo.

viernes, 24 de junio de 2011

24 de junio.DROGADO

Bueno, parece que ya tengo diagnóstico: Unas anginas tremendas, con todos sus complementos y mejoras de serie; fiebre y la garganta llena de pus.
Doctor!!! Pero es que el martes defiendo mi tesina!! Tendría que reponerme ya, para poder estudiar y preparar la exposición.
En ese caso, me ha dicho muy amable el médico, te tengo que poner un tratamiento muy fuerte… ¡lo que sea Doctor!
Pues tan fuerte es el tratamiento que me he pasado el día entero como drogado; sin sentido.
De vez en cuando me espabilaba un poco con la llamada de alguien que se interesaba por mí, pero inmediatamente volvía  al sinsentido.
En ese estado, medio grogui en el que he pasado el día me llamaban la atención los latidos del corazón. No sé si es cosa mía o esto nos pasa a todos, pero si hoy lo que me dolía era la garganta, precisamente era ahí en el cuello donde con más fuerza sentía el bombeo de la sangre por mi cuerpo.
Igual es una tontería, fruto de la química que llevo en el cuerpo, pero eso me hacía pensar en esa unidad del cuerpo, que cuando una parte está mala , todo el organismo se vuelca con ella.
Nuestro corazón, a fin de cuentas, nos enseña a volcarnos con el débil… no en vano en él está la vida no?













jueves, 23 de junio de 2011

23 de junio. CUERPO Y SANGRE

Puede que ya esté un poquito mejor, aunque de todas formas, mañana voy a hacer algo inaudito en mí ¡ir al médico! Jejejeje.
Hoy me he obligado a levantarme más tiempo de la cama y a trabajar un poquito en la defensa de la tesina. Estaba en ello cuando una de las personas que me ha llamado, me recordaba que hoy se celebraba en nuestra ciudad el Corpus.
Me ha sorprendido mucho darme cuenta de la forma en la que he perdido la noción del tiempo… en el momento en que dejas las ocupaciones cotidianas estás perdido (por lo menos yo, que soy un despistado) y ya no sabes ni en qué día vives.
Así que se me ha escapado la fiesta de hoy que, más allá de tradiciones populares, es preciosa en su significado. Un Dios presente que no es sólo un símbolo de fraternidad, ni de unión en la comunidad; que es más que un rito celebrativo de fe o un compromiso a darnos nosotros también, a partirnos y repartiros entre los más necesitados. Un Dios que se nos da como alimento de vida y salvación; que lo hace de verdad por la fe de quienes lo recibimos (siempre sin forzarnos a nada).


Espero que el domingo ya esté recuperado del todo y pueda profundizar en la belleza de esta fiesta del Corpus Christi, de momento comparto este dibujito y un video que viene al pelo!
http://www.youtube.com/watch?v=D-ZGUaZ1Jhw

miércoles, 22 de junio de 2011

22 de junio. A LAS DURAS Y A LAS MADURAS

Sigo enfermo, más menos igual que ayer, no siento mucha mejoría. Así que hoy, más cama y más paciencia.
Al caer la noche parece que es cuando me baja un poco la fiebre, así que aprovecho un poco para responder y ser fiel a mi desafío con este blog.
Hoy me viene a la cabeza esa expresión de ser buen o mal enfermo; la que hace referencia a aquellos pacientes que hacen la vida imposible a quienes los rodean: con mal humor, desobediencias, genio, lamentaciones y protestas.
Aunque lo mío es una tontada, también tengo tentaciones de ser mal enfermo; de querer que todo el mundo dance en torno a mí, de recibir cuidados por todas partes, de quejarme de lo que me duele o de lo inoportuna de esta enfermedad… ¡¡que tengo que estudiar!!!!
Parece que en la enfermedad, como en la salud,  no podemos bajar la guardia; no dejamos de ser seguidores de Jesús de Nazaret, aunque nos pongamos malos; hay que seguir, continuamente, venciendo tentaciones, creciendo, superándose.
Somos sus testigos en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, siempre, en todas y cada una de las circunstancias que se nos presenten, hay una respuesta que dar “en cristiano”

martes, 21 de junio de 2011

21 de junio. COLGADO EN TUS MANOS

Si soy sincero, hoy no tengo mucho que contar. He vuelto a caer enfermo, he pasado el día tiritando de fiebre, con dolores de garganta, cabeza y articulaciones. Vaya, nada del otro mundo, pero sí que llega muy inoportunamente.
Dentro de una semana exactamente, defenderé mi tesina de licenciatura en Teología y no me puedo permitir enfermedades.
Creo que lo que me pasa en el fondo es que estoy somatizando los nervios que me genera este acontecimiento… mi timidez y mis vergüenzas hacen que esté muy asustado y el cuerpo acaba pasando factura.
Hoy, mientras sudaba entre tiritones, pensaba en lo poca cosa que somos, en cómo nos creemos que somos grandes y controlamos las cosas de nuestra vida, cuando en realidad, muchas de ellas son más listas que nosotros.
El cuerpo se queja cuando abusamos de él, los sentimientos nos explotan cuando los queremos amarrar, los afectos y los sueños son casi siempre más fuertes que nuestra voluntad…
Es como si Dios nos hubiese previsto de multitud de resortes que nos ayudan a paliar nuestras testarudeces y necedades.
Así que no me queda otra que asumir esta situación, acostarme otra vez y dejar que Dios me proteja y me cuide en mi pequeñez y debilidad.

20 de junio. BENDITOS DE MI PADRE

Acabo de llegar de la estación de autobuses, he ido a acompañar a un fraile que volvía a su convento tras unos días con nosotros. El viaje es largo y ha preferido hacerlo de noche.
Al llegar, íbamos con un poco de prisa y charlando y no me he percatado de nada, pero al salir de la estación… ¡madre mía!
Había una cantidad enorme de personas por allí, medio escondidas y preparándose para dormir, uno de ellos me ha llamado. Me conocía porque a veces viene a pedir limosna a la puerta de la parroquia y habíamos hablado muchas veces.
He estado un ratillo allí, charlando de cómo nos iba la vida, mientras él terminaba de preparar el “lecho” en el que estará descansando esta noche.
Ya de vuelta a casa, se me atropellaban las ideas… ¡Cuánto nos queda aún por hacer! ¡Cuánta calamidad por un lado y cuanta indolencia desde el otro! Pensaba en lo oculto de esa realidad que, aunque todos nos la tropezamos continuamente, es como si no la viéramos; como si ese ser humano fuese parte del mobiliario urbano o cualquier cosa que encontramos tirada por la calle… nuestra atención no suele detenerse en ellos.
Yo soy el primero que, la mayor parte de las veces no repara en estas personas; que colabora en que no dejen de ser “invisibles” de alguna manera. El primero que a veces, siente el impulso de acercarse e interesarse por la realidad del que no tiene techo; el primero que, en la mayor parte de las ocasiones, se deja llevar por la desconfianza y acaba pasando de largo.
También confieso públicamente que normalmente formo parte de los que se justifican pensando que la cosa es difícil, que qué iba yo a poder hacer, que ya hay instituciones que se ocupan de eso…

Pero, reconocer todas esas dificultades externas e internas, no puede anclarnos en la pasividad… ninguna de nuestras excusas casa con el Evangelio. Junto a cada una de esas personas sin hogar, en cada una de ellas, está el Señor Jesús, mirándonos deseoso, pidiéndonos una limosna de atención e interés.
Como creyentes, no podemos perder de vista esta perspectiva. Ante cada angustia y dolor es posible dar una respuesta, SIEMPRE. Desde lo material, en el sustento de las organizaciones que combaten la injusticia y la indignidad de nuestros hermanos (que no se mantienen del aire); desde lo humano también, venciendo los temores y los sentimientos de repulsa y siendo capaces –al menos- de ver que quien está ahí, entre los cartones… es mi hermano.


lunes, 20 de junio de 2011

19 de junio. TRINIDAD

La fiesta de hoy, la de la trinidad es la fiesta de la comunidad, de la fraternidad, del amor… tenemos un Dios que es uno, pero que también es diversidad en esa unidad; Dios es amor y el amor no puede más que darse, comunicarse…
Puede que sintamos que el misterio Trinitario nos resulta un poco ajeno e indiferente, quizás porque hoy ya no comprendemos esas categorías filosóficas de las naturalezas y las personas; pero no es así, estamos ante algo que nos afecta muy directamente, porque esa naturaleza de nuestro Dios se plasma profundamente también en nosotros, en el ser humano.

El amor nos unifica en dignidad; potencia nuestras identidades; borra las diferencias; conecta profundamente nuestras vivencias y sentir. Nos une y nos distingue. Cuando amamos de verdad, a la vez que nos sentimos reforzados y más seguros en nosotros mismos, nos descubrimos tan unidos al amado que el yo se difumina, se confunde en un nosotros… estos dos sentimientos no se pueden separar, el uno lleva al otro y viceversa. Puede que esa experiencia plenamente humana nos sirva para atisbar ese misterio de Dios, el de ser completamente uno y varios a la vez, para asomarnos a la inmensidad de lo que es ese amor.
Y es importante tenerlo en cuenta, porque eso afecta directamente a nuestra vida y relación con Él y los hermanos.
Porque lo esencial a nuestro ser es el amor y cuanto más humanamente vivimos, conforme amamos, más cerca descubrimos a Dios; Cuanto más cercano a nosotros lo experimentamos, más nos desborda su trascendencia; al sobrecogernos ante su infinitud, nos reconocemos en nuestra humanidad… y eso nos devuelve ¡cómo no!  al amor.

domingo, 19 de junio de 2011

18 de junio. SANADORES

Qué grande lo que he visto hoy. He estado con una persona muy enferma; me ha emocionado la fuerza con la que se está agarrando a Dios incluso cuando ya no tiene fuerzas ninguna… los dolores ya no le permiten concentrarse en la oración así que necesitaba a alguien que fuese rezando a su lado para ella poder repetir y hacer suya la plegaria.
Pero si intenso ha sido ese momento e impresionante la humanidad de esa persona; mucho más me ha impresionado lo que tenía alrededor… un matrimonio que, sin ningún lazo de sangre, en un acto de generosidad ilimitada la había acogido en su casa y le prestaban el cuidado y la atención constante que necesitaba en estos momentos.
Habían mantenido una relación laboral con ella que acabó hace unos años y, al enterarse del diagnóstico que padecía, se presentaron en el país extranjero en el que ella se encontraba sola y se la trajeron.
También he tenido el privilegio de charlar un poquito con ellos y entre otras cosas, me decían que no tienen muy claro el tema de Dios.
Me he quedado fascinado con el testimonio que he vivido en ese hogar de puertas abiertas, sobrecogido ante lo humanas que podemos llegar a ser las personas, frente a esa bondad heroica y esa grandeza noble de la que he sido testigo.
Lo que este matrimonio está haciendo ha iluminado cada rincón de mi alma, cuando volvía a mi convento no podía creerme lo tremendamente sugerente que me resultaba aquello.
Pensaba en la fortuna de haberlos conocido;  en lo hermosa que es nuestra condición cuando la dejamos respirar; en lo diferente que todo sería si fuésemos capaces de vernos los unos a los otros con esa humanidad, si no ahogáramos continuamente la compasión que cada día nos estremece. Ha sido un encuentro sanador, no sólo están haciéndole un bien a esa mujer que lucha por seguir viviendo y creyendo, sino a todos los que nos cruzamos por su camino y descubrimos ese acto de amor… que aquello también estaba en mi mano, que yo también puedo y quiero ser así, que todos podemos hacerlo; que el Reino de Dios no es nada lejano ni inaccesible….
Esta noche lo compartía con una comunidad muy especial para mí, necesitaba contarlo, comunicar esa esperanza… una certeza que esta noche es especialmente clara. No soy un ingenuo cuando me esfuerzo y trabajo para hacer de esta Tierra un lugar mejor, por vivir la Buena Noticia… no busco una quimera ni una utopía sino algo que ya es realidad.
Hoy he visto Evangelio en estado puro, ¡la parábola del buen samaritano hecha realidad!… quizás estas personas no sean muy creyentes, pero, junto a ese lecho de dolor, para mí han sido el rostro cercano de Jesucristo. Esta tarde yo lo he abrazado, le he dado mi teléfono y he estado charlando con Él en una cocina.

sábado, 18 de junio de 2011

17 de junio. "FLOWER POWER"

¡¡¡Esta mañana me han llamado “flower power”!!! Resulta que iba yo en el coche con un hermano con el que, además de la vocación, comparto una gran amistad. Lo quiero muchísimo, pero a veces se pone un poco burro…iba él conduciendo y se exaltó un poquito con otro conductor que le hizo una perrería. Yo le dije que no merecía la pena enfadarse, que lo dejara estar y es entonces cuando, medio de broma y medio en serio me ha dicho: Es que tampoco se puede ir siempre por la vida de “flower power”
¡Qué coraje me ha dado! ¡flower power yo!
Poco después, ya en la comida, surgía una conversación interesante acerca de los bulos y los rumores que se levantaban sobre las personas. Decíamos que una calumnia es como un vaso de agua que, una vez derramada, ya es imposible de recoger…que ya no se puede volver atrás ni restituir nunca el daño causado.
Mi padre nos decía a los tres frailes presentes que tuviésemos cuidado, que fuésemos astutos para tratar de evitar en la mayor medida posible esos asuntos.
Yo estoy de acuerdo con él, sé que los curas estamos hoy en el punto de mira; que mucha gente da por supuesto que todos somos unos reprimidos, pervertidos, machistas, dictadores, vagos y algunas cosas más; que tenemos que ser listos y evitar ciertos comportamientos o situaciones …. Pero también debo decir que me niego a dejar que esos prejuicios sean los que dirijan mi forma de vivir y actuar; que el miedo a lo que digan o me hagan maniate mi espontaneidad y amordace mi corazón.
Se me ocurre que nosotros, los curas y los creyentes en general, tenemos que esforzarnos por vivir con transparencia, por amar todo lo mejor y más posible… y que si después eso no se quiere entender, o se malinterpreta intencionadamente, si se nos sitúa en el centro del cotilleo o la calumnia, entonces tendremos que vivirlo (nosotros y los que nos quieren) como una moderna forma de martirio, una actualización de la cruz.

Para colmo me encontraba después la primera lectura de la misa de hoy, ese San Pablo diciendo que presumía de los latigazos, de las cárceles, las persecuciones y las injurias.
Si el amar, el Evangelio, nos causa dificultades y problemas; si somos capaces de afrontar todo ello también desde el amor y la fe; si transformamos esos dolores y preocupaciones en un testimonio de entrega y confianza… entonces esos martirios pequeños o grandes se convierten en nuestras medallas, los galones de los que podremos presumir.
Y eso no tiene nada de “flower power” ¿no?... ¿o sí?....

viernes, 17 de junio de 2011

16 de junio. SOY UN PÁJARO

En mi camino de fe, no han faltado las ocasiones importantes, momentos fuertes, como mis primeros campamentos de niño, la primera pascua a la que fui, el descubrimiento de la vocación, mi profesión definitiva, la ordenación…
Experiencias intensas que siempre recordaré y que han marcado mi recorrido como hombre y creyente. Sin embargo, no son esos momentos cumbre los que definen mi relación con Dios.
Son las cosas pequeñas, las cotidianas, las que se pueden pasar por alto, las que, verdaderamente, poco a poco me van conformando en la fe.
Los silencios cómplices, los guiños secretos que sólo yo puedo descubrir, las situaciones en las que Dios me encoge el corazón, las pequeñas lecciones de confianza, la belleza que se me desvela, la mano que me sujeta con firmeza cuando tengo miedo… el amor que siento a diario me pase lo que me pase y esté donde esté,  es lo que de verdad, me hace ser.
Pero claro, precisamente esas pequeñas cosas que son las más importantes, son las que más fácilmente se nos pueden escapar a la atención; las que, porque son gratuitas y frecuentes, son las que menos valoramos. Es necesario pararse para dejarse afectar por ellas.
Me gusta pensar que yo también soy para Dios una de esas cosas pequeñitas, habituales, pero necesarias en el amor. Disfruto sintiéndome el centro de su atención y cariño; acurrucándome en esa pasión sin límites.

Puede que todos debiéramos abrir los ojos con más constancia a esa realidad, a ese amor loco y desmedido que nos persigue por mucho que nosotros no queramos atenderlo… quizás así seríamos más conscientes de lo que somos: una pieza única, una joya diminuta, sí, pero  valiosísima en el tesoro de la creación.

miércoles, 15 de junio de 2011

15 de junio. METER LA PATA

Hay una persona extraordinaria que hoy me ha llamado. Tiene un corazón inmenso y dedica la mayor parte de su tiempo a Caritas, trabajando voluntariamente por uno de los colectivos que menos se tienen hoy en cuenta. Se ha puesto en comunicación conmigo porque se sentía muy mal y necesitaba desahogar y llorar con alguien.
Me ha contado que acaba de salir de unas gestiones que habían tenido un desenlace inesperado y perjudicial para la persona a la que estaba intentando ayudar. Sentía en sus carnes la pena de ese hombre, sufría con su situación y, además, le atormentaba la duda de si se había hecho lo correcto o si habría existido  la posibilidad de otras vías de actuación que, quizás, hubiesen acabado mejor.
Mientras hablábamos, también me compartía lo inapropiado que le parecía estar llorando en lugar de mostrar una seguridad “más profesional” y yo le he contestado “¡a mí me lo vas a decir!, ¡al cura que no puede evitar que se le salten las lágrimas en los funerales o cuando las personas le confiesan sus sufrimientos!”
Verdaderamente, comprendo muy bien su sentir y su pesar: el no poder impedir implicarte con las gentes y sus problemas; el no poder hacer nada más que rezar (y nada menos) en la mayor parte de las situaciones; el pensar que no lo estás haciendo bien, que no estás a la altura de la responsabilidad que un hermano supone cuando se pone en tus manos…
Esta noche le diría a mi amiga que no se avergüence, que sólo comete errores el que apuesta y trabaja; que sus lágrimas son preciosas y que, aunque las cosas no hayan tenido el fin deseado para aquella persona, ahí ha estado ella, dispuesta a ayudar y acompañar… ahí está cada día, con tantos y tantos hermanos de los que nadie se acuerda, y esa presencia y voluntad ya son, en sí mismas, la mejor asistencia que se puede ofrecer.

Eso es también lo que hoy he querido dibujaros a quienes podáis leerme: un hombre y una mujer desnudos, desvalidos, arropados únicamente por sus lágrimas, por un llanto compasivo y comprometido; dos personas que en su pobreza ofrecen las manos a Dios y –por Él- a la humanidad.
Son manos vacías, sí, pero entregadas y en ese gesto es cuando la nada se llena de amor.

14 de junio. LA LUZ DE LA TINIEBLA

La experiencia me confirma una y otra vez que mi Dios siempre cumple, que lo que dice lo hace. Después de una temporada más “floja”, los trabajos se van resolviendo y la tensión se está suavizando.
Durante estos días de encierro  me he volcado en la oración, he rogado al Señor que aplacara mis nervios, que me iluminara para descubrir su paz en mi corazón; su calor en la soledad; que sostuviera las fuerzas y el ánimo que flaqueaban.
Y ya empiezo a ver la luz en medio de la oscuridad, el resplandor del “esposo” que llega iluminando la noche…o mejor dicho, que siempre estuvo ahí. Eran mis párpados cansados que, al cerrarse, me sumían en las tinieblas…. Pero claro, me doy cuenta ahora, cuando empiezo a sentir el calor de su mano junto a la mía, el suave y firme abrazo que me rodea, el cielo en su mirada.

Ya lo sabía, incluso en la ceguera lo sabía, lo he aprendido en muchas ocasiones parecidas en el pasado. Esa certeza en medio de la sequedad, de la aparente distancia, de mi frío interior, es la que me ha ayudado a no desfallecer, a continuar, a seguir esforzándome por ponerle a todo lo que hago y soy la mejor de mis sonrisas…
Quisiera saber cómo poder transmitir esa confianza a todo aquél que lo pasa mal, que sufre, que está agotado o tiene miedo; encontrar una forma eficaz de anunciarles que siempre llega un nuevo amanecer… un nuevo Sol que nace sobre buenos y malos y que, aunque cotidiano, cada vez es completamente extra-ordinario.

martes, 14 de junio de 2011

13 de junio. ¿ORDINARIO?

Y tras la fuerza de la cuaresma, la Semana Santa y la Pascua… llegó el tiempo ordinario.
Con frecuencia me ocurre –precisamente en ello estoy ahora mismo- que mantengo un ritmo y una intensidad en función de un acontecimiento importante, pero cuando éste pasa, entonces me da un bajón; como que cesa la tensión en la que he estado viviendo y llega de golpe una relajación extrema.
Puede que ese sea el peligro  que nos acecha con el fin del tiempo pascual; y más este año que prácticamente coincide con la llegada del verano y las vacaciones; que nos aflojemos en la fe, que guardemos en un cajón nuestro seguimiento hasta el mes de septiembre.
Yo siempre me planteo lo mismo, que ahora es el momento de la verdad, de empezar a poner en práctica todo lo suscitado por las celebraciones pasadas… no en vano lo hemos culminado todo con la celebración de Pentecostés, algo quiere decir ¿no?
Tenía pensado confesar hoy  que, en estos últimos días, todo esto se me hace muy cuesta arriba. Estoy encerrado, estudiando y preparando un acontecimiento importante. Es necesario hacerlo, pero el aislamiento, las noches en vela y los nervios están haciendo mella en mí…
Pero conforme voy escribiendo voy cayendo en la cuenta de mi error… la entrega, la  resurrección, el Espíritu DEFENSOR no son experiencia para cuando todo va rodado y fácil ¡todo lo contrario! Es precisamente ahí, en la flaqueza, en la angustia,  en el sentir que todo nos queda grande, es cuando se pone en juego nuestra fe, cuando nuestra experiencia en Dios brilla con fuerza.
Porque así es el “tiempo ordinario” de la mayoría de nosotros (duro, complicado, árido y estrecho…) es por lo que nuestro Dios Padre-Madre, Hijo y Espíritu no nos deja de su mano… las experiencias de los tiempos fuertes ahora nos sirven para saber que Él está aquí, impensablemente cerca, suavizando, calmando, sosteniendo, floreciendo, empapando, esperanzando, ensanchando nuestro horizonte y devolviéndonos la vida.

lunes, 13 de junio de 2011

12 de junio. DESGARRADOR

Pentecostés: se abren de golpe todas las puertas y ventanas que estaban atrancadas y sopla con fuerza el viento de Dios, llevándose por delante todo el miedo y sus trincheras.
El Espíritu de Dios se nos ha dado, el que nos capacita para ser -todos juntos- el cuerpo de Cristo aquí en esta Tierra; el que nos permite darnos, ser sangre derramada y pan partido en el amor.
Sin embargo, a pesar de que hemos recibido ese Espíritu, que está en la comunidad, son muchos los cerrojos que aún permanecen firmes en su cerrazón, muchos los temores e inseguridades que se esconden tras ellos; en la vida de cada uno de nosotros y en la de toda la comunidad eclesial.
Yo me pregunto por qué nos cuesta tanto dejar que ese don vuele libre; que esa brisa infle nuestras velas; que ese fuego nos consuma….
Y la respuesta me aparece con facilidad: no es fácil dejar que el corazón sea libre, desnudar el alma, sacarlo fuera y dejar que explote de vida.

El Espíritu arranca las durezas y la frialdad de nuestra entraña; nos empuja a exponernos; a despojarnos; a dejar que el amor nos dé una cuchillada y nos parta en dos. La autenticidad, la plenitud, la unidad, la libertad, nuestra dignidad y felicidad es la oferta de Dios, pero nada de eso cae del cielo. Supone contracciones de parto,  sangre, pasión, intemperie… y eso duele; como duele el amor, no el de color rosita, sino el verdadero, con toda su dureza y realidad.
Pero es un precio insignificante si tenemos presente lo que hay tras él; como lo es el alumbramiento para una madre que ya tiene a su bebé entre los brazos. No podemos permitir que la cruz nos prive de la resurrección; que el miedo nos arrebate la paz y la alegría sin límites.
Hoy es Pentecostés, la fiesta que nos habla de posibilidad, de fraternidad, de comunión y diversidad; la celebración de lo nuevo, de lo creativo, de lo imprevisible de Dios… hoy es un buen día para recordar que –aunque duela- no podemos dejar de abrir las jaulas y conseguir que vuele libre el Amor.

domingo, 12 de junio de 2011

11 de junio. FELIZ EN TUS DIAS

Hoy he celebrado mi santo, también el de mi padre… ¡evidentemente me llamo como él!
A lo largo del año me felicitan muchas veces en días equivocados porque hay muchos santos con los que comparto el nombre. Llegó un momento en que me cuestionó el porqué de esa abundancia de santos que se llamaban igual. Lo primero que pensé fue que posiblemente todos los que nos llamábamos así éramos muy buenos…jejejeje.
Mirándome a mí mismo encontraba el fallo evidente de esa respuesta, así que investigué un poco y encontré una razón más convincente y mucho más bonita.
Parece ser que, en tiempos de las persecuciones del imperio romano a los cristianos, había muchos mártires de los que no se conocía el nombre, así que se les recordaba como “felices en Cristo” (y de ahí viene mi nombre)
Me encantó el descubrimiento, me complace muchísimo llamarme igual que un santo anónimo. Me gusta mucho más ese concepto de santidad, el del que encuentra su plenitud en Dios en lo cotidiano, en los escondido…sin necesidad de grandes fortunas, influencias eclesiales, multitudes ni milagros extraordinarios.
Estoy convencido de haberme cruzado en esta vida con muchas de esas personas santas y anónimas, que encuentran y dan felicidad en el señor; que lo hacen como aquéllos mártires antiguos: entregando su vida a Dios, de golpe en un momento decisivo o cotidianamente, en el día a día, en lo secreto.

Por eso mi dibujo de hoy es un mártir. Vestido de la sangre y esperanza; de la vida que se da y de lo que se encuentra; atravesado por el azul del cielo, con las espirales de la vida y sus vueltas inexplicables.
Sangre y vida que dan fruto; que es testimonio de Cristo, de su entrega y servicio cotidianos, de su cruz, del Espíritu del amor, de Dios… sangre y vida que son luz ante cualquier atadura, injusticia, violencia o miedo.
Cada día me gusta más el nombre que mis padres me regalaron, el de un santo desconocido que, en su anonimato es el mejor ejemplo de fe que se puede ofrecer.

sábado, 11 de junio de 2011

10 de junio. EL CHEQUEO

Qué verdad tan grande es que nuestro Dios nos va dando en cada momento lo que necesitamos… puede que a veces no seamos capaces de darnos cuenta, pero Él siempre está ahí, brindándonos justamente aquello que nos hace falta en cada circunstancia.
Yo hoy he sentido esa mano “terapéutica” de Dios; la he encontrado en la risa que va siendo cotidiana en mi comunidad; en la visita de una hermana muuuy querida, que con su escucha, su incondicionalidad, su cariño me ha calmado en mis preocupaciones, en los nervios…; en el anuncio de otros días con otro hermano que está al llegar, con el que estoy seguro de que todo me parecerá más sencillo y asequible…; en un correo de un fraile de Roma que, sin conocerme, me ha llenado de ánimo e ilusión, me ha hecho sentir la fuerza de la fraternidad, la grandeza de la Orden a la que tengo la suerte de pertenecer…
Y es así de sencillo, nos pase lo que nos pase, estemos en la situación en la que estemos… siempre y sólo precisamos de una única medicina, el medicamento universal del amor en cualquiera de sus vertientes.
Siempre está ahí, junto a nosotros, y no sólo en un aspecto espiritual, también en su dimensión humana. Todos, si así lo queremos, podemos encontrar cerca de nosotros alguien a quien dar y del que recibir esa pastilla milagrosa.
Ese amor todopoderoso, omnipresente, gratuito y eterno es el Espíritu que se nos promete; el espíritu de Jesús… En cada Eucaristía lo decimos, “Señor, Padre de misericordia, derrama sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu hijo” o, en otra plegaria, “Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo”.

Así que ser constructores del amor, de la unidad (siempre en la diversidad, que es lo que diferencia la unidad en el Espíritu de una uniformidad reductora), no es un mérito o algo que se nos pide desde arriba o desde otro, es, en realidad, el modo de vacunarnos frente a cualquier enfermedad o dolencia que pueda causarnos sufrimiento… es la forma de inyectarnos vida; de engancharnos definitivamente a la felicidad.