viernes, 21 de octubre de 2011

21 de Octubre. PAZ??!!

En este país hoy no se habla de otra cosa, los políticos ocupan todas las pantallas y las páginas de los periódicos, sonrientes, como siempre, triunfalistas ante, lo que dicen, es el fin del terrorismo en España… que ahora ya viviremos en paz y todos se quieren llevar el ascua a su sardina, ¡que las elecciones están a la vuelta de la esquina!
En este blog no tengo costumbre de meterme en política, cada cual tiene sus opiniones al respecto, y tampoco lo voy a hacer hoy; simplemente compartir alguna reflexión sobre la paz, sobre la verdadera, de la que parece que la gente no sabe mucho (o, al menos es lo que parece que creen nuestros políticos).




Lo elemental es que no puede haber paz mientras se mantenga una injusticia; en la Escritura siempre aparecen de la mano la paz y el derecho, como una sola cosa; también el magisterio reciente lo constata (recordemos el famoso lema de “la paz es fruto de la justicia”). Y, por supuesto, los estudiosos del tema mantienen este convencimiento.

Como creyentes, hemos de hacer todo lo posible para colaborar en esta tierra con el Reino, por extender a nuestro alrededor ese tándem indisociable. Estoy convencido de que esa construcción pasa por el diálogo, por el encuentro y el reconocimiento mutuo entre las personas, incluso con quienes nos han hecho daño, con los que han ejercido violencia contra nosotros y los cristianos, recordemos, estamos invitados a amar.

Supongo que es aquí donde nos encontramos con la gran dificultad, la que supone el establecimiento de las condiciones necesarias para que pueda darse ese diálogo: igualdad, respeto, escucha, libertad…

Yo no creo que la paz sea cosa de los gobiernos, y mucho menos de una manada de asesinos… la paz, la de verdad, es cosa nuestra, de la gente sencilla, de a pie… La paz viene de dentro de uno, es la que Dios nos da:

en nuestras manos está identificar las injusticias, el daño que podemos causar a otros (incluso inconscientemente) y ponerle remedio; nosotros somos los que podemos tener la valentía de salir de la fortaleza de nuestros convencimientos para asomarnos a lo que vive el de enfrente y tratar de entenderlo; somos los capaces de dejar de relacionarnos desde la imposición o el propio interés para “empoderar” al que parece que es más pequeño que yo; es nuestra responsabilidad el aprender los caminos del diálogo y el encuentro con el distinto, el que no piensa o vive como yo…

La paz sólo se busca del lado de los que sufren, de las víctimas de la miseria humana, ellos son los preferidos de nuestro Dios; Él toma partido claramente por ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario